EL DILEMA ENTRE EL RIESGO Y EL INTERÉS

EL DILEMA ENTRE EL RIESGO Y EL INTERÉS

Por Christian Gonzalez Rouco.

Con el pasar de los años se ha avanzado enormemente en cuanto a la seguridad en el automovilismo deportivo y en especial en la Fórmula1. Con solo ver los datos de los accidentes fatales ocurridos a través del tiempo, es claro que se transita en el camino correcto y que cada vez hay menos chances de perder la vida al conducir uno de estos autos. Aún nos duele la pérdida de Ayrton Senna, Roland Ratzenberger, y la más cercana, la de Jules Bianchi. El riesgo esta latente y siempre existirá, pero las medidas adoptadas lo minimizan considerablemente.

A pesar de todo esto que aprobamos, porque salvar una vida vale más que cualquier cosa, no se habla mucho abiertamente del interés que produce en la gente la existencia del riesgo en mayor medida y que cuya reducción ha ido de la mano con la pérdida de interés de algunos fans.
En todas las épocas hubo carreras aburridas, donde un piloto o un equipo marcaba claras diferencias y el resultado se preveía con facilidad. Sin embargo, el saber que en cualquier momento podía suceder un accidente con graves consecuencias, enaltecía la figura del piloto aumentando su idolatría y generando que cada vez más personas quieran verlo correr. Volver a esa situación sería una locura, pero la cuota de riesgo debe estar. Es la que hace a esta actividad más atractiva. La que pone tenso a un piloto cuando sabe que debe doblar a 300 km/h o intentar un sobrepaso en zonas poco habituales para ello. Es la cuota de riesgo que eleva la dosis de adrenalina en el cuerpo y la que el mismo protagonista busca sentir, porque eso fue lo que lo ha llevado a dedicarse a esto, a disfrutarlo y a nosotros a seguirlo.

Se que suena contradictorio lo que escribo pero por la sencilla razón de que lo es. Así lo sentimos muchos de los que amamos esta actividad. Nos gusta disfrutar de este deporte extremo y sabemos lo que puede suceder, pero por otro lado nos duele cuando alguien se lastima o muere y buscamos una respuesta o algo de tranquilidad pensando en que lo acontecido forma parte de las reglas del juego.

Es importante destacar que siempre se debe trabajar en el marco de un auto seguro y de un escenario que cuente con las últimas tecnologías en ese sentido, pero no caer en la trampa de esos autódromos que se parecen más a un kartódromo, donde de antemano sepamos que veremos solo un tren de autos, no tan rápidos.

Supongamos que a un esquiador, al que le gusta la práctica de ese deporte en lugares con pendientes profundas y caídas libres, de repente lo rodeamos de un globo inflable y resistente a todo para asegurarnos de que nada le suceda en el caso de perder el equilibrio. ¿Nos producirá el mismo interés observarlo o lo miraremos como algo cómico y nada más?.

La protección llamada Halo en Fórmula 1 que ha sido probada por algunos equipos en los últimos tiempos, es uno de esos elementos que vuelven a abrir esta polémica. El sistema ensayado por Ferrari es bastante feo, antiestético y le quita a un auto de fórmula, parte de su propia esencia. Según entendidos en el área, no hubiera salvado a Felipe Massa del golpe de un espiral de suspensión que sufrió aquella vez en Hungría 2009 y que lo lesionó seriamente. Dudamos acerca de si hubiese evitado las heridas de muerte de Jules Bianchi tras golpear una grúa en Japón. Es probable que hubiera sido útil en situaciones como la que vivió Justin Wilson el año pasado en Indycar o Henry Surtees en 2009 con la Fórmula 2, y en ese sentido estaría bien. Durante los últimos tests de pretemporada los protagonistas de la Fórmula 1 han sido consultados acerca de esta cuestión y las opiniones fueron variadas. Lewis Hamilton dijo que si se decide implementar y es opcional, no lo querrá en su auto. Nico Hulkemberg dijo que era horrible, que esteriliza el deporte y que la F1 necesita tener un elemento de riesgo que la haga más atractiva. No estuvo de acuerdo Daniel Ricciardo con estos conceptos al comentar que ellos no necesitan ser héroes. Por su parte, Sebastian Vettel reconoció que es un elemento bastante feo pero que eso no importa si se trata de salvar vidas. El jefe de equipo de Red Bull, Christian Horner expresó al respecto que personalmente no le gusta. Dijo que entiende que la seguridad del piloto es lo más importante, pero que desea carreras de habitáculos abiertos, que han estado aquí por 60 años, y que eso trae peligro asociado. En Red Bull probarán próximamente un sistema que busca el mismo objetivo pero que se asemeja más a un parabrisas, con mejor visibilidad. ¿Que dijo el joven ruso Danil Kvyat?: “La F1 es una competición de habitáculos abiertos, es más peligrosa así, pero la F1 es peligrosa. Las carreras de habitáculos abiertos son así y si se cambia ya no será lo mismo”, y agregó: “Yo corro también porque hay peligro y lo puedo aceptar, así que esa es mi opinión”. Por su parte Felipe Massa reconoció que el sistema Halo probado no le gustó, pero se mostró a favor de utilizar habitáculos cerrados, más parecido a lo que se ve en los prototipos de Le Mans.

El debate está planteado. ¿Queremos seguridad?, la respuesta es si. ¿Queremos evitar que un piloto se lastime?, la respuesta es si. ¿Queremos que siga existiendo una cuota de riesgo en el automovilismo? Mi respuesta también es afirmativa. ¿Si me gusta el sistema Halo? Si me gustara, probablemente no hubiese escrito esta nota.

CHRISTIAN GONZALEZ ROUCO
RELATOR/COMENTARISTA

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