PASTOR

PASTOR.

Por Raimón Durán.

Después de semanas, incluso meses, de rumores y especulaciones, se ha confirmado que el venezolano Pastor Maldonado no estará en las grillas del mundial de Fórmula 1 de este año. O al menos no estará en los primeros compases y en el equipo que en el que todos esperábamos que estaría.

Para los que trabajamos o colaboramos en este enorme proyecto de Canal F1 Latin America, la exclusión de Pastor es un golpe bajo, una decepción. Estábamos preparándonos para disfrutar de volver tener a tres latinos en Fórmula 1 y volvemos a dos. Nos queda esperar que su salida sea temporal y que encuentre una solución que le permita estar ahí, representando a su país, dando satisfacciones a su enorme cantidad de seguidores y a todos los que durante su ya dilatada carrera en el automovilismo internacional no han dejado de apoyarle en ningún momento.

Incluso sus detractores, que los hay, aceptémoslo, esos que se han pasado el año haciendo bromas y “memes” a costa de sus incidentes y a veces mala suerte, van a echarle de menos pues difícilmente encontrarán a otro piloto que encaje las críticas y chanzas con la elegancia con que lo ha hecho Pastor.

Que justo ahora se vea apeado de la F-1, cuando el equipo recibe una inyección de moral y estabilidad financiera (y un proyecto a largo plazo bien definido), es una pena. Una pena enorme pues tras unos años complicados Pastor ha alcanzado la experiencia y la serenidad necesarias para triunfar. Experiencia y serenidad que solo se consiguen tras pasar por los sinsabores de las decepciones, muchas veces no debidas a él sino a circunstancias que les ocurren a casi todos los pilotos en algún momento de su carrera y que modelan la capacidad para triunfar. 

Pastor ha pasado por estar en el equipo equivocado en el momento equivocado, a tener un auto rápido pero no poder sacarle lo máximo por problemas de fiabilidad, a ver como los Grandes Premios se sucedían y no llegaban esos resultados que parecía estaban allí a punto de ser cosechados, por culpa de incidentes que a menudo no han sido culpa suya o han sido fruto de la presión con la que ha tenido que trabajar el equipo acuciado por los problemas financieros que ya empezaron el año anterior.  

Todo esto, lejos de hundirle, le había puesto en una situación ideal para consagrarse en 2016. Tras 5 temporadas al lado de pilotos más expertos que él (excepto 2012), hubiera pasado a asumir la responsabilidad de ser “cabeza del equipo”, algo que los que le conocen bien dentro del equipo dicen que le hubiera servido para dar lo mejor de sí y aseguran, sin rubor alguno, que esperaban grandes cosas de él este año. Porque Pastor, siempre motivado, animoso, positivo, trabajador incansable, luchador como el que más e impermeable a las bromas y críticas, estaba listo para dar el golpe. Pero no va a poder ser, al menos de momento. Nos tendremos que hacer a la idea que por ahora no estará. 

Checo y Esteban

Por suerte tendremos a Checo y Esteban. El primero ha tenido una trayectoria en F-1 comparable a la de Pastor y ha evolucionado de la misma forma. Al estar el año pasado en un equipo con más estabilidad que el de Pastor, ha podido cuajar mejores resultados y acelerar su consolidación hasta el punto que muchos esperan que Checo sea uno de los pilotos destacados de 2016. Y Esteban, que seguro anda con unas ganas enormes de que empiece ya la temporada, tendrá que demostrar que su apuesta por el año sabático en Ferrari fue la decisión acertada. Todo parece indicar que la jugada puede salirle muy bien, pues se esperan grandes cosas del nuevo equipo Haas-Ferrari. Todos los indicios apuntan a que Esteban tendrá material y apoyo para lucirse y darnos muchas satisfacciones, a los mexicanos ante todo, pero también al resto de aficionados, fanáticos, “tuerca” de toda América Latina. En Canal F1 LatinAmerica nos quedaremos sin sus largas explicaciones tras las sesiones de entrenamientos, pero estaremos encantados de ver como a partir de ahora nos habla con las manos al volante.  

RAIMÓN DURÁN
COLABORADOR CANAL F1 LATINAMERICA

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